Cap 2: Hilos de sangre


Capítulo2 : Alteraciones

!El segundo capitulo fue horrible de construir!, pero esto es solo mi culpa, ya que siempre tengo una claridad despampanante sobre como comienzan y terminan
las historias, pero no como transcurren.


Bueno, aquí Lysandro descubre que su hermano ha cambiado un "poco", pero insiste en mantener sus sentimientos intactos (Aaaa coshita tierna~~)  así que amen el cap <-<


Atte a Lady
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“Me levante sin desearlo, ya que no tenía la fuerza necesaria para salir de mi cama, incluso, las sabanas me envolvían con una habilidad que se sobreponía a mi propia voluntad, impidiendo que lograra llegar a la hora”. Esa fue mi excusa para que mi maestra no continuara molesta, pero no lo conseguí, ya que  no era la primera vez que me ocurría.


 En mi defensa, no era una mentira, solo había resumido la situación, porque yo sí me había quedado dormido, pero la verdad era que me desvele mirando las estrellas, imaginando que era lo único que seguía compartiendo con Leigh; pero haberle dicho esto a una maestra, hubiese estado fuera de contexto.


Ya había pasado un año y solo recibía mensualmente una que otra carta con información tan vaga de su instancia, que desee creer que la correspondencia se perdía en el viaje, porque nunca me revelaba algo importante, o al menos, algo que deseara leer. 


Comenzaron a sonar las campanas, indicando el fin de la jornada escolar, así que sin ninguna ansia y como parte de mi rutina permanente, me dirigí a la pequeña oficina de correo del pueblo, donde recibí un: “No Lysandro, no ha llegado nada nuevo para ti”, así que frustrado comencé a caminar hacía mi hogar.


¿Qué había pasado en un año?, nada realmente, solamente había conocido lo que era la soledad, porque no hablaba mucho en mi escuela, menos en mi hogar, así que solo me dedicaba a escribir y a tocar el piano, incluso se me olvidaba que vivir era algo más que respirar.

Intentando alentar mi cordura, lo recordaba, más veces al día de las que deseaba. pero esa promesa, que cada día se volvía un recuerdo más vago, consumía todas mis esperanzas por un futuro mejor, aunque a veces me persuadía de que era demasiado ingenuo, porque de seguro Leigh ya no lo recordaba.


 “Vivir aquí es aburrido, desde que desapareció tu sonrisa no ocurre nada emocionante”, pensé resignado, mirando el amplio cielo, que se había teñido en colores anaranjados. Tenía tantas ganas de escapar de esta vida circular y dominar el mundo, pero esos sueños debían acabar en cualquier momento, si al final cabo, el deseo de un joven de campo, debían desaparecer con el trabajo duro o algo parecido, porque según mis padre, yo era el indicado para heredar la casa, lo cual no deseaba en ningún ámbito.

Guiado por los viñedos me dirigí a mi hogar, agradeciendo, como siempre, que estuvieran ahí, porque no tenía un buen sentido para orientarme y perderme en un lugar tan grande, solo provocaría mi perdición.

El cielo cambio de un oscuro azul a un bello negro en minutos, siendo tapizado por las estrellas. La visión era tan bella, que me detuve a vislumbrarla, porque si algo podía rescatar de la simpleza de este lugar, era que siempre habían bellas vistas para observar. Retome mi paso al darme cuenta que me estaba demorando más de lo usual, "Si tan solo no hubiese perdido mi bicicleta, como muchas otras cosas más que nadie nunca más encontró, habría llegado en poco minutos" lamenté en mi interior.

Las luces de mi casa brillaban al final del camino, así que me alegre, por fin ese largo viaje para ir a la academia terminaba, pero cuando estaba llegando a la entrada, me quede inmóvil al ver un auto estacionado, ¿Visitas?, ¿Quien podría venir en esta época de año?, me pregunte extrañado, ya que no era algo común

Sigilosamente abrí la puerta y vi a un completo extraño hablando con mis padres en la sala de estar, era muy atractivo, pero ridículo, su cabello era negro y estaba cortado de tal modo que se paraba en ciertos sectores, sus ojos eran del mismo color, resaltando una bella piel de porcelana, que desaparecía en la ropa más excéntrica que hubiese visto en mi vida, llena de blondas y cintas, como si hubiese visitado otro siglo. En conclusión la visión que me presentaba era tan desigual a mis propios recuerdos, pero solo me hizo pensar que su belleza había aumentado considerablemente, volviéndose más exótica y exquisita.


Se levantó y fue a saludarme cuando noto mi presencia, abrazándome como si no nos hubiésemos visto en siglos, lo cual a mi parecer era cierto, porque el chico del cual me había despedido hace un año era completamente diferente. por ende, no sabía sí aun podía llamarlo "hermano", pero olvidando estas estupideces, lo abrace, porque lo había extrañado más de lo que pudiese medir.

Mi corazón volvía a estar feliz de alguna manera, pero se alejo y por primera vez vi a una de mis peores pesadillas, detrás de Leigh había una chica de ojos amarillos, con una cabellera tan blanca como la mía, sus rasgos eran parecidos a los de una muñeca y su ropa, la cual combinaba con la de mi hermano, provocaban una visión perfecta. La rodeo con uno de sus brazos, y con una sonrisa de orgullo, la peor frase para alguien enamorado cayo en mí de forma abrupta, -Ella es Rosaly, mi novia.


Lo que paso a continuación fue historia, tuve que fingir que estaba feliz, aceptar cenar con esas dos personas extrañas, pensar que, a diferencia mía, yo no era la prioridad para Leigh...Yo, yo, tuve que llorar en mi interior sin que nadie se diera cuenta.


Cuando logre escapar de esas horribles escenas, salí por una ventana, salte las tejas y escale una de las paredes que por su textura lo permitía, encontrándome con el único lugar donde podía estar realmente solo, así que me senté a ver las estrellas con tranquilidad, necesitaba despejarme porque estaba tan molesto.

No sabía si era porque mi hermano había acogido un estilo extraño que lo hacía irresistible, porque no había cumplido nuestra promesa antes de encontrarse a esa chica o era su linda novia, que con sus sonrojadas mejillas y adorable sonrisa me causaban ganas de vomitar. 


Justo en ese momento que me iba a lanzar a llorar en silencio, fui sacado de mis pensamientos porque escuche como alguien se incorporaba en mi mundo. Leigh, que también sabía como llegar a nuestro antiguo lugar secreto, subía, con su respiración agitada y estropeando la posición de sus ropajes. - Nunca creí que me sentiría viejo para hacer estas cosas - dijo con un tono cansado, pero al parecer eso le simpatizaba, porque me sonrió e inevitablemente todo en mi interior se revolvió.


  - Jamás pensé que sentiría una tremenda nostalgia al ver esto-, dijo con una sonrisa dirigida al cielo. Y a pesar de que fuera extraño, no deje de observarlo, porque ya había olvidado como su cabello y sus ojos se perdían en la noche, y su piel se convertía en un encantador azul, más ahora que su cara se veía tan lisa.


 - Yo nunca pensé verte vestido así - reclame en un tono irónico, que solo despertó una pequeña risa, - Créeme que en todos lados es extraño - añadió con demasiado optimismo, más del que recordaba, de seguro algo bueno le había ocurrido.


- Lysandro... - dijo con el mismo tono que en esa horrible tarde, indicándome que lo mirara, así que lo hice, observando sus brillantes y oscuros ojos, perdiéndome nuevamente en ellos, sin poder precisar que era el tiempo y su significado, - Yo cumplo mis promesas - continuo aumentando su ansiedad, pero mi quietud por poder verlo no disminuyo, hasta que me pregunto: ¿Así que, mañana nos vamos?.

Sus ojos brillaron con mayor intensidad, al igual que los míos. Nos quedamos unos segundos quietos, como si deseáramos dejar una especie de suspenso al momento y termine explotando, lanzándome encima suyo, para abrazarlo con fuerza y solo reírme sin un verdadero sentido, porque así parecía sentirse la felicidad.

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